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Los orígenes
universales de las primeras noticias sobre este
arte vienen de: India, Egipto y China, que son los grandes
aficionados en la Antigüedad. De China a Venecia, viajó Marco Polo en la
edad media, trayendo la pólvora a Occidente. A
partir del siglo XVI, es Valencia aficionada
por Venecia y Sicilia en el arte de los
fuegos, a causa de las relaciones comerciales
permanentes que mantiene la Corona de Aragón
con estas tierras. Se separa definitivamente,
la pólvora festiva de la militar en el
transcurso |
de los siglos XVIII y
XIX, y se produce por toda Europa, la pirotecnia a
gran escala. En Aragón y Cataluña, está más
extendida, pero en lo que es hoy la Región
Valenciana, lo que pasa, es que
aunque la cantidad sea más reducida, estaba
mucho más repartida en núcleos también
reducidos y familiares.
De ahí, nacerán en el último
cuarto del siglo XIX empresas familiares como:
Vicente Caballer Calatayud, en 1881 y
posteriormente en el 1889,
Luís Brunchú.
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Desde el 1890, nacerán en
gran medida, pequeñas y medianas empresas, que
dejaran a Valencia en uno de los lugares más
reconocidos internacionalmente en el mundo en
el día de hoy. Desde entonces, Turís, Europlá,
El Portugués, Esteve, Arco Iris y un sinfín de
pirotécnicas de la tierra, engrandecen cada
ejercicio fallero, del 1 al 19 de Marzo, su
obra autóctona valenciana con el ruido
armonioso de la mascletà y los castillos que
disparan en miles de lugares distintos en el
mundo, firmando en las estrellas, sus nombres
por años venideros.
Ver Agenda mascletas |
No
obstante, la devoción que se conoce por la
pirotecnia y la insigne mascletá, en Valencia,
es ante todo, desde la Exposición Regional de
la capital del 1909, en adelante. Imagen
Exposición Regional.
La despertà, la mascletà del mediodía, la de
colores, la mixta y los fuegos nocturnos,
también llamados aquí castillos, son el
acompañamiento idóneo y necesario en las
fiestas falleras en la ciudad del Turia.
Imagen de estas categorías pirotécnicas.
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