|
Los años pasan y renovar los temas en nuestras
fallas de Especial no es tarea nada fácil. 381 temas distintos por falla
cada año renovables,
es tan utópico el pensarlo, que por eso mismo y por ende, se critica
mucho que existan tal número de comisiones, y se agradecería que varias
demarcaciones se pusieran de acuerdo en unirse como una sola como una de las
soluciones ante el refrito argumetal. Sin embargo, la aparición extendida en
todas las secciones, del corcho, y la hornada joven artística que ha asomado
sus creatividades desde Bellas Artes, ha producido un cambio significativo,
pero aun en proceso sobre la temática más o menos actual en los monumentos
de mayor presupuesto. No está la guerra perdida en las secciones modestas,
sino que las batallas las ganan los premios, y si los jurados remarcan más
la originalidad con estos inferiores presupuestos, quiere decir que con
menos inversión, todavía se puede confeccionar una buena obra, y como no, un
tema. En la Especial, en los años de franquismo, no se recurre normalmente a
un tema muy común y metafórico como es el político en los remates sino es
por |
cuidadosas obras de arte o
la lucha de poderes, visto desde un punto de vista moral o socio económico,
propio de épocas de altibajos económicos tan frecuentes tras la guerra civil
española. Sin embargo, en la democracia, aun existiendo en la dictadura
cabos sueltos de Rubert o bocetos esporádicos de los Hnos. Bares o de
Octavio Vicent con la polémica y descuidada falla de Dalí en el 1954, en los
años 80 Martín en el Ayuntamiento con colaboraciones de dibujantes de cómics
que practicaban el riesgo de la rompedora izquierda valenciana con diseños
atrevidos como Sento Llobell y Ortifus, patinaban entre una población
inhabituada a este argot y unos temas que no acababan de dar resultado
lógico al costumbrismo cotidiano de las fallas que nos acompañaban de
siempre. El dinero, la fiesta, la alegoría del teatro de la vida, el cine,
la recreación de algún tema histórico, la cultura exótico oriental, las
primeras fallas-exposición abren expectativas tímidas en los 90 acerca de
reconsiderarse cual son los temas más comunes entre los grandes monumentos
de Valencia. Aunque parezca mentira, |
pero el duelo Santaeulalia-Monterrubio
provocó más continuismo que frescor en unos lemas que hablaban
de sueños, de alguna época cultural y de moda con miga y poco
más de lo mismo hasta el mismo año 99. No podría cambiar de la
noche al día el panorama que expongo, pero sí que el año 2000
en adelante, ha encendido alguna luz en los cuartos oscuros de
esos temas aburridos que eran decorados por las mejores manos
artesanas de aquella actualidad. Cuanto más se ha apoyado el
tándem poeta-artista o guionista (figura modernizada y nada
que ver con la esencia del recurso directo del poeta en el
llibret de la falla) y con más presupuesto que han contado,
sus contextos explicativos han sido más diáfanos y concretos.
Sin embargo, los temas no hablan de política, salvo en casos
muy específicos en los remates advirtiéndose un claro
trampolín del tema de la falla infantil a la grande. Con esto,
se observa que las inquietudes de los niños y sus ilusiones
pasan a ser los de la mujer. Que el papa Nöel se hace 'mayor'
y recibe ilusionado a la Mama Nöel, que los castillos y el
dragón en miniatura se agigantan |
amablemente y
los Reyes Magos intentan domar a unos camellos de lo más
incontrolables. No obstante, lo último expuesto no es una
crítica sin fondo porque, por ejemplo no se trate, de este
modo, el 'politiqueo', salvo en escasas ocasiones en los
repiés. Son escenas individualistas más bien. Solo Pepet los
abordaba cara cara en los años 90 y con una buena porción de
ventura en el aire. La crítica de fondo es que los temas
actuales son homenajes a libros, a personajes célebres,
anacrónicos o neutras mitologías que aun no sabemos muy bien
qué nos han querido transmitir con el paso de los años. La
cuestión es que meterse en el meollo político no interesa descaradamente,
y en ese juego, la mayoría de los participantes en la
Especial, no juegan. Retratos de los políticos 'borinots' del
año y 'res més'. Na Jordana es muy valorada porque ha tratado
aspectos, la verdad que no dejan indiferentes al espectador,
pero en 'La transición' del año 2002, su filosofía caduca y
requiere visiones más abiertas política y socialmente. A lo
que sorprende a unos, a otros... |